lunes, 25 de abril de 2011

Deseo que no puede ser...

Entonces él la dejo ahí sola, apagó el ordenador y la dejo enfadada al otro lado de la pantalla...
Tenía algo mejor que hacer. Salió de casa y cogió el autobús y el tren.
Media hora más tarde estaba en otro barrio, dando tumbos por las calles en busca de algo.
Se paró en frente de la puerta. De la puerta de la floristería más cercana a la casa de ella. Compró un tulipán, su flor preferida, un tulipán rojo lleno de vida, con un dulce olor a campo, a libertad, a ganas de soñar...
Decidido y con su mejor sonrisa se presento en su casa. El timbre sonó. Ella abrió la puerta con la cara llena de lágrimas, de tristeza...hasta que le vio...sus ojos dejaron esa tristeza a un lado y su cara se iluminó, siguió llorando, pero esta vez de alegría, su sonrisa inundo su cara...entonces...
Entonces ella salió de su ensoñación...miró a su alrededor. No había nadie. Estaba ella sola en su habitación. En frente la pantalla del ordenador. Él se había ido sin despedirse y entonces comprendió que la vida no tiene nada de cuento de hadas...

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