Hoy como desde hace un par de días me siento feliz, plena, contenta, ilusionada, enamorada.
Parece ser que si se paso la mala racha que comenté un par de entradas atrás y ha dado paso a un sentimiento de felicidad que hacía tiempo que no experimentaba.
No es esa felicidad del momento, esa felicidad que sientes cuando te dan una nota y es mejor de lo que esperabas, no es como esa satisfacción después de ver recompensado tu esfuerzo, no es como cuando te regalan algo, no es como cuando algo sin más sale bien. Es algo más allá de eso. Es algo que reside dentro de todos nosotros y no nos damos cuenta hasta que florece. Eso si, esto solo ocurre en contadas ocasiones y no ocurre sin mas, va saliendo poco a poco...bueno voy a dejarlo que creo que estoy divagando de más.
El caso es que estoy feliz. Soy feliz gracias a él y esta vez no es un simple decir. Esta vez es de verdad. Es unica y completamente por él.
Mi fin de semana puede reducirse a un horario descontrolado, amor, risas, miradas, complicidad...
A cualquier otra persona podría resultarle ridículo si se lo contase, podría no encontrarle la gracia por ningún lado, resultarle caótico, descerebrado, aburrido...pero para mi ha sido perfecto.
En principio esta entrada iba a tratar de recuerdos pero, ¿para qué recordar cuando lo que estoy viviendo es mejor que cualquier tiempo pasado?
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